«No ceséis de orar», lema para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

 

«No ceséis de orar»

lema para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

 

Mensaje de los obispos españoles

MADRID, jueves, 10 enero 2007 (ZENIT.org).- «No ceséis de orar» es el título del mensaje que los obispos de la Comisión para las Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española han escrito con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que se celebra del 18 al 25 de enero de 2008.

En el mensaje firmado el 8 de diciembre por los obispos que integran la Comisión –de Almería, Adolfo Gonzalez Montes, presidente; de Tuy Vigo, José Diéguez Reboredo; de Vic, Román Casanova, y el arzobispo de Mérida-Badajoz, Santiago García Aracil–, los prelados recuerdan que en 2008 se cumplen cien años del «Octavario de oración por la unidad de los cristianos».

Fue el padre Paul Wattson, cofundador de la Sociedad de la Expiación (Society of the Atonement), de Graymoor (Nueva York, Estados Unidos), quien dio comienzo a esta semana anual de oración por la unidad visible de la Iglesia.

Desde entonces hasta el presente, explican los obispos españoles, «el camino ha cubierto etapas felizmente superadas y ha vencido obstáculos que parecían insalvables».

En su mensaje, recuerdan los avances «en la reconstrucción de la unidad visible de la Iglesia».

El nacimiento del movimiento ecuménico, en Edimburgo en 1910, que condujo a la creación del Consejo Ecuménico de las Iglesias en 1948, se vio ampliamente enriquecido con la contribución propia del ecumenismo católico, gracias al gran impulso que recibió del Vaticano II.

Como uno de los reciente frutos del diálogo teológico entre las grandes confesiones cristianas, los obispos de la Comisión citan el reciente documento de la Comisión mixta de Iglesia Católica y de la Iglesia Ortodoxa "Comunión eclesial, conciliaridad y autoridad", del pasado 13 de octubre de 2007, en el cual católicos y ortodoxos han llegado a un primer principio de acuerdo sobre el primado del Papa («el primero de los Obispos»).

Este documento, puntualizan, «necesitará todavía mucha reflexión antes de que se pueda hablar de acuerdo pleno en un tema tan determinante para la recomposición de la unidad visible de la Iglesia».

Con todo, añaden, «el documento es un don del Señor a la Iglesia, que llega cuando se cumple el primer aniversario del viaje de Benedicto XVI a la sede de Constantinopla, del Patriarca Ecuménico».

En el campo pastoral y del testimonio, señalan la III Asamblea Ecuménica Europea de Iglesias, celebrada en Sibiu (Rumanía), del 4 al 9 de septiembre de 2007, que ha constituido «un notable éxito ecuménico».

Haciéndose eco del mensaje de Sibiu, subrayan en primer lugar «el ánimo que la asamblea quiso dar a las Iglesias para proseguir el diálogo teológico sin cansancio; y la invitación que hace al ejercicio de la caridad recíproca y para con todos los hombres».

Los firmantes del mensaje animan a todos «a ser testigos del amor de Cristo y a orientar este testimonio particularmente en favor de la vida humana».

La Asamblea de Sibiu, añaden, ha querido, además, recordar a todas las Iglesias el compromiso adquirido en Estrasburgo de aplicar la ‘Carta ecuménica’ para Europa, el fruto más palpable de la precedente Asamblea de Graz.

Los integrantes de la Comisión para las Relaciones Interconfesionales proponen también un «ecumenismo espiritual», alimentado «por la oración constante de los cristianos y de las Iglesias».

«El ecumenismo -indican–, no podrá avanzar hacia su propio objetivo si cada uno de los cristianos y todos en la comunión de las Iglesias no unieran su plegaria a la de Cristo, el Mediador único de todos los hombres, para implorar al Padre de las misericordias la unidad visible de la Iglesia una y santa».

«Sin la oración incesante -añaden- se desdibuja y se pierde el camino hacia la unidad visible. Hay un ecumenismo espiritual que ha contribuido de modo decisivo al reencuentro de las Iglesias, y todos los cristianos han de hacer cuanto esté de su mano para fortalecerlo».

Los obispos recuerdan que el convencimiento de que «la oración de cada cristiano y cada Iglesia es el alimento del avance hacia la unidad visible» fue el que inspiró la introducción del Octavario por la unidad que «cien años después, se ha convertido en una práctica puntual» y «ha salvado situaciones de dificultad cuando el desaliento ha cundido en la marcha del ecumenismo».

Recuerdan que la oración intercconfesional «es preciso que se realice respetando las orientaciones del Directorio ecuménico sobre este modo de oración ecuménica».

Para ello ofrecen a todos los materiales preparados conjuntamente por el Pontificio Consejo para la promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión de Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias.

Aconsejan utilizar estos materiales, debidamente adaptados en cada caso según el criterio pastoral de los párrocos y de los sacerdotes que regentan la vida pastoral de las comunidades cristianas y las casas religiosas, y siguiendo siempre las orientaciones del obispo diocesano.

 

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